30 de diciembre de 2006

Ventajas de los ERPs

De una forma más específica, Rashid et al. (2002) puntualiza los beneficios de los sistemas ERP en nueve puntos:

1. Acceso de información fiable. Este beneficio se logra por

(a) el uso de una base de datos común,

(b) la consistencia y exactitud de los datos

(c) las mejoras en los informes del sistema.

2. Evita redundancia de datos y operaciones. Como los distintos módulos del sistema ERP acceden en tiempo real a la misma base de datos central, se evitan dos cosas,

(a) los registros duplicados o múltiples de los mismos datos en el sistema, y

(b) la duplicación de las operaciones por falta de actualización del registro sobre ellas.

3. Reducción del tiempo de ciclo y de entrega. Este beneficio se logra, por una parte, al minimizar el proceso de recuperación, y por otra, al realizar informes sobre los retrasos de producción o entrega.

4. Reducción de costos. Esta reducción se debe tanto a la economía de tiempo, como a las mejoras en el control y en el análisis de las decisiones empresariales.

5. Fácil adaptabilidad. Los sistemas ERP se pueden modificar a través de la redefinición de sus distintos procesos de negocio, esto hace fácil que se adapte y reestructure para satisfacer los nuevos requerimientos.

6. Mejoras en “escalabilidad”. Debido a un diseño modular y estructurado los sistemas ERP permiten realizar adiciones de funciones para aumentar o escalar la solución inicial.

7. Mejoras en el mantenimiento. La existencia de un contrato a largo plazo de mantenimiento con el proveedor, como parte de la adquisición de sistema ERP, hace
que mejore el proceso de mantener el sistema de información al día de los avances tecnológicos y de gestión.

8. Alcance fuera de la organización. Los módulos de extensión de los sistemas ERP como son los CRM (Customer Relationship Management - Gestión de la relación con el cliente), y los SCM (Supply Chain Management - Gestión de la cadena de abastecimiento) hacen que la organización se integre con clientes y proveedores, fuera de los límites tradicionales de la empresa.

9. Comercio electrónico y e-business. Por una parte esto es posible debido a que la infraestructura tecnológica de los sistemas ERP soportan procesos en Internet, lo que es básico para el comercio electrónico, y por otra parte, a que la adopción de los sistemas ERP desarrolla una cultura de colaboración.


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Historia de los ERPs


Los antecedentes de los ERP datan de la Segunda Guerra Mundial, cuando el gobierno estadounidense empleó programas especializados que se ejecutaban en las enormes y complejos ordenadores recién surgidos en el principio de la década de los años 40 para controlar la logística u organización de sus unidades en acciones bélicas.

Estas soluciones tecnológicas, conocidas como los primeros sistemas para la planeación de requerimiento de materiales (Material Requirements Planning Systems o MRP Systems), son el antecedente histórico más remoto de los actuales ERP.

Pero la historia no para allí. Para el final de los años 50, los sistemas MRP brincaron las trincheras del ejército para hallar cabida en los sectores productivos en especial de los Estados Unidos de América. Las compañías que los adoptaron se dieron cuenta de que estos sistemas les permitían llevar un control de diversas actividades como control de inventario, facturación, y pago y administración de nómina.

De forma paralela, la evolución de las computación favoreció el crecimiento de estos sistemas en cuanto al número de empresas que optaban por ellos. Claro que esas computadoras eran muy rudimentarias pero contaban con la capacidad de almacenamiento y recuperación de datos que facilitaban procesar transacciones, es decir, manejar información y canalizarla de manera apropiada a aquellas áreas que, al integrarla, podían ejecutar acciones mucho más rápidas.

En las décadas de los años 60 y 70, los sistemas MRP evolucionaron para ayudar a las empresas a reducir los niveles de inventario de los materiales que usaban, esto porque, al planear sus requerimientos de insumos con base en lo que realmente les demandaban, los costos se reducían, ya que se compraba sólo lo necesario. Si hacemos una comparación con la preparación de un atleta, podemos decir que era como administrarle la dieta al competidor, evitando desperdiciar en la comida que no le hiciera falta.

Para la década de los años 80 estas soluciones tecnológicas pasaron a usar otras siglas: MRP II o planeación de los recursos de manufactura (Manufacturing Resource Planning). Su alcance fue distinto: permitían atender factores relacionados con la planeación de las capacidades de manufactura; un MRP II, a diferencia de los sistemas previos, reconocía que las empresas padecían interrupciones en la operación, cambios súbitos y limitaciones en recursos que iban más allá de la disponibilidad de materiales. Retomando nuestra analogía del deportista, un MRP II era como un entrenador que reconocía, por fin, que su atleta podía enfermarse o fallar en su rendimiento.

Así, a principios de los años 90, había dos posiciones en el escenario de soluciones tecnológicas para empresas: por un lado los MRP y por otro los MRP II. Pero el mundo había cambiado y estas soluciones nacidas en los ambientes de manufactura ya eran insuficientes para un mercado donde había organizaciones de todo tipo: de servicios, financieras, comerciales, entre otras, que también necesitaban una solución para controlar sus procesos y, en consecuencia, ser más competitivas. Había surgido una nueva clase de competidores. Si nos referimos a nuestro atleta, ahora ya no sólo se buscaba el entrenamiento para un deporte específico, sino para todas las disciplinas.

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Características de los ERPs

Las características que distinguen a un ERP de un simple software empresarial es que debe ser un sistema integral, modular y adaptable.

-Debe ser integral porque permite controlar los diferentes procesos de la compañía bajo la óptica de que todos los departamentos de una empresa se relacionan entre sí, es decir, que el resultado de un proceso es punto de inicio del siguiente. Por ejemplo, si un cliente hace un pedido esto representa que se crea una orden de venta que desencadena el proceso de producción, de control de inventarios, de planificación de distribución del producto, cobro, y por supuesto sus respectivos movimientos contables. Si la empresa no usa un ERP y son soluciones departamentales no integradas las que controlan todos los procesos mencionados, la información se duplica y crece el margen de contaminación en la información (sobre todo por errores de captura). Con un ERP, el operador simplemente captura el pedido y el sistema se encarga de todo lo demás, por lo que la información no se manipula y se encuentra protegida.

-Debe ser modular puesto que lo convierte en una herramienta que puede instalarse de acuerdo con los requerimientos del cliente, evitando que este pague por funcionalidades que no va a usar que son englobadas en módulos e implicando que sea más económico puesto que ‘se paga por lo que se usa’.

-Deben ser adaptables para adaptarse a la idiosincrasia de cada empresa. Esto se logra por medio de la configuración o parametrización de los procesos de acuerdo con las salidas que se necesiten de cada uno. La parametrización es el valor añadido fundamental que se debe hacer con cualquier ERP para adaptarlo a las necesidades concretas de cada empresa.

Módulos de un ERP

Los módulos de un sistema ERP varían dependiendo de las características de la empresa, pues son muy diferentes los requerimientos en organizaciones en las que, por ejemplo, su principal negocio es la producción, la distribución o los servicios. Algunos de los módulos más comunes son:

· Gestión Financiera
· Gestión de Ventas
· Gestión de Compras
· Gestión de la Distribución y Logística
· Gestión y planificación de la Producción
· Gestión de Proyectos
· Gestión de Recursos Humanos

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Qué son los ERPs?

Estos sistemas se denominan planeación de recursos empresariales o Enterprise Resource Planning (ERP) y son de historia realmente reciente. Los ERPs son sistemas de gestión de información que integran y automatizan muchas de las prácticas de negocio asociadas con los aspectos operativos o productivos de la empresa.

Estos sistemas integran bajo el mismo paraguas todo el software que necesita una empresa para el correcto funcionamento de su sistema de negocio.

Se pretende que “la información esté disponible para todo el mundo todo el tiempo”.

Este tipo de sistemas tambien son conocidos como sistemas empresariales, sistemas integrales de empresa, o sistemas integrados de gestión.

Para que un sistema sea considerado un ERP debe cumplir necesariamente tres características: tienen que ser integrales, modulares y adaptables.

A continuación se citan distintas definiciones según el autor:

Davenport (1998)
“Un sistema ERP es un paquete de software comercial que promete la integración “sin costuras” de toda la información que fluye a través de la compañía: información financiera y contable, información de recursos humanos, información de la cadena de abastecimiento e información de clientes”

Tadjer (1998)
“Un sistema ERP es una base de datos, una aplicación y una interfaz unificada que cruza toda la empresa”

Holland y Light (1999)
“El sistema ERP automatiza las actividades corporativas nucleares – tales como, manufactura, recursos humanos, finanzas y gestión de la cadena de abastecimiento – incorporando las mejores prácticas para la rápida toma de decisiones, las reducciones de costos y el mayor control directivo.

Esteves y Pastor (1999)
“Los sistemas ERP están compuestos de varios módulos – tales como, recursos humanos, ventas, finanzas y producción – que posibilitan la integración de datos a través de procesos de negocios incrustados. Estos paquetes de software pueden ser configurados para responder a las específicas necesidades de cada organización.
"Estos sistemas proporcionan modelos de referencia o las plantillas de proceso que afirman incorporar las mejores prácticas actuales para apoyar a los procesos de negocio de la organización.”

Kuman y Van Hillsgersberg (2000)
“Los sistemas ERP son paquetes de sistemas de información configurables que integran información y procesos basados en información, dentro y entre las áreas funcionales de una organización”

Markus et al. (2000)
“Un sistema es un paquete de software comercial que posibilita la integración de datos transaccionales y de los procesos de negocio a través de una organización”
“Basándose en sistemas financieros y de manufactura los ERP pueden, eventualmente, permitir la integración de las cadenas de suministros entre organizaciones.”

Shanks y Seddon (2000)
“Los sistemas ERP son extensas soluciones empaquetadas de software que software que
integran los procesos de la organización a través de información compartida y flujos datos.”

Lee y Lee (2000)
“Un ERP es una paquete de software integrado de uso empresarial”

“En el ERP todas las funciones necesarias del negocio, tales como finanzas, manufactura, recursos humanos, distribución y órdenes, se integran firmemente en un solo sistema con una base de datos compartida”.

O’Leary (2001)
“Los sistemas ERP son sistemas basados en computadores diseñados para procesar las transacciones de una organización y facilitar la integración en tiempo real de la planificación, producción, y respuesta al cliente.”

Nah et al. (2001)
“Un ERP es un sistema de software empaquetado de negocios que permite a una compañía manejar el uso eficiente y eficaz de los recursos (materiales, humanos, financieros, etc.), proporcionando una total y integrada solución para las necesidades de procesamiento de información de la organización.

Laudon y Laudon (2001)
“Los sistemas ERP son sistemas de información que integran los procesos claves del negocio de forma tal que la información pueda fluir libremente entre las diferentes partes de la firma, mejorando con ello la coordinación, la eficiencia y el proceso de toma de decisiones.

Shang y Seddon (2002)
“El software ERP integra información y procesos de gestión, tales como las finanzas, manufactura, distribución y los recursos humanos, con el fin de permitir la gestión integral de recursos en una empresa.

Skok y Legge (2002)
“Los sistemas ERP se pueden definir como la puesta en práctica de los módulos del software estándar para los procesos del negocio nucleares, generalmente, combinados con modificaciones particulares para lograr una diferenciación competitiva.”

Rashid et al. (2002)
“Método para la efectiva planificación y control de todos los recursos necesarios para tomar, producir, enviar y contabilizar los pedidos realizados por los clientes en una compañía de manufactura, distribución o servicios”

Patricio Ramírez (2004) – Fusión de definiciones.
“Un ERP es una extensa solución comercial de software empaquetado compuesto de varios módulos configurables que integran, firmemente y en un solo sistema las actividades empresariales nucleares - finanzas, recursos humanos, manufactura, cadena del abastecimiento, gestión de clientes - a través de la automatización de flujos de información y el uso de una base de datos compartida. Incorporando en este proceso de integración las mejores prácticas para facilitar la rápida toma de decisiones, las reducciones de costos y el mayor control directivo, y logrando con ello el uso eficiente y eficaz de los recursos empresariales.”

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Innovación y cambio tecnológico de España

Las innovaciones tecnológicas son un elemento clave para el aumento de la productividad de los factores de las economías modernas. Ello permite obtener notables mejoras tanto de eficiencia económica como de bienestar de sus habitantes. España se ha caracterizado históricamente por estar por debajo de los promedios europeos, hasta ser el aspecto más preocupante de su economía.
Existen dos ámbitos de estudio en la relación economía-tecnología. Aquella que se pregunta como afecta al crecimiento de las economías la introducción del cambio tecnológico, y la que estudia cuáles son las condiciones de los mercados que favorecen la introducción de innovaciones tecnológicas por parte de las empresas que compiten en ellos.
Después de cambios en la metodología para medir la relación economía-tecnología, se puede afirmar que la tecnología es el factor clave de la competencia macro y microeconómica.
Existen diversos indicadores para medir la innovación tecnológica de un país, las más utilizadas son las estadísticas de I+D, los datos de patentes y las encuestas de innovación de la OCDE.
Ya desde la Revolución Industrial España ha ido desfasada respecto al resto de países, desde el principio fuimos un país muy dependiente de la tecnología exterior y los años posteriores a la guerra civil no hicieron sino empeorar gravemente la situación dejando en un estado muy débil a la ciencia y tecnología propias. Hay que añadir que el entorno no favorecía para nada a la solución de este grave problema pues a ello contribuían el aislamiento internacional, la primacía de los elementos ideológicos y el exilio de destacados profesores e investigadores. La consecuencia de todo esto fue una industrialización sobre la base de una tecnología importada con la única restricción de la disponibilidad de suficientes divisas para adquirirla.
En el 1960 empezó una etapa de aceleración del crecimiento industrial y en consecuencia de demanda de recursos tecnológicos, no obstante seguíamos siendo muy dependientes de la tecnología exterior.
Hubo que esperar a los años posteriores a la instauración de la democracia para que se sucedieran cambios significativos en este terreno. La concienciación del problema que tenía España llevó a crear el Centro para el Desarrollo Tecnológico e Industrial (CDTI), la ley de reforma universitaria, la Ley general de fomento de la actividad científica y el desarrollo tecnológico y los Planes Nacionales de I+D.
El gasto en I+D en España pasó de ser extremadamente bajo en 1980 al 0,5% del PIB en 1985 (debido a la reformas antes mencionadas) y al 0,9% en 1990. Después de una etapa de estancamiento, volvió a crecer en fechas recientes hasta superar la barrera del 1%. Aunque se aprecia el esfuerzo tecnológico en la últimas dos décadas, éste no llega al 50% de la media europea.
En este mismo período los países nórdicos han duplicado la cifra del 1,5 al 3%, es decir, tres veces más de lo que invierte España. Los dos países más parecidos (Irlanda e Italia) se sitúan también por delante aunque recientemente se advierte un acercamiento, debido sobretodo al estancamiento del gasto en la economía italiana.
Se puede decir que en estas últimas dos décadas nos hemos acercado un poco a los promedios europeos, pero España sigue estando entre las economías que presentan una posición más desfavorable, siendo las importaciones en el ámbito tecnológico casi 10 veces superiores a las exportaciones durante la década de 1990. El capital riesgo apenas alcanza la mitad de los niveles europeos y la actividad patentadora es la séptima parte de la de la Unión Europea y un 10% de la de EEUU.
Me vienen a la cabeza empresas como Airis que si han sabido entrar en el mercado, aunque esto no suele ser lo habitual. El dato es que la tecnología reciente creada con recursos propios no suele estar en disposición de competir con otras en el plano internacional.
España ya no es lo que era, las grandes multinacionales han emigrado a otros países que disponen de mano de obra más barata y deberíamos centrarnos en ofrecer productos con mayor valor añadido, un buen indicador es el VTR (Ventajas Tecnológicas Relativas). A través de éste se concluye que España presenta mayores ventajas tecnológicas en ciertos campos de la química, especialmente la industria farmacéutica, algunos tipos de maquinaria y aparatos, vehículos, motores, plantas de energía (excepto nuclear), armas, municiones y diversos campos próximos a algunas industrias tradicionales, como la alimentación y el textil.
Las desventajas más nítidas se muestran en todo tipo de tecnologías de la información, aeronaves, el resto de los campos de tecnologías químicas - especialmente, la petroquímica-, caucho y plásticos, materiales de construcción, maquinaria eléctrica y energía nuclear.
Conclusión, aún nos queda un largo camino por recorrer para llegar a la media tecnológica de la Europa de los 15.

Fuente: Lecciones de economía española - José Luís García Delgado, Rafael Myro - 7a edición - Editorial Thomson Civitas.

13 de diciembre de 2006

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